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jueves, 12 de marzo de 2009

Las embajadoras 'kawai' se presentan en sociedad

La noticia original

Léelo en japonés

心理学の全領域を網羅し、約5,500の項目を収録。現代心理学の全領域にわたる概念・理論・方法・技法・人名を網羅し詳解しています。学習・研究、およ び教育・医療・福祉等の実践に携わる方々に必携の辞典です。本製品はデータをUSBメモリに収録し、光学ドライブ(CD-ROM等)を搭載していないミニ ノート等へのスムーズなインストールを可能にします。

París, 12 de marzo de 2008

Cristina Cartes

miércoles, 30 de julio de 2008

El Congreso de EEUU pide perdón a los afroamericanos por la esclavitud


La noticia
Léelo como si tú fueras ese inventor


El inventor del perdón debería haber explicado un poco mejor el artilugio que tenía entre manos. ¿Pedimos perdón para que esa persona deje de estar ofendida si es que no es ya demasiado tarde, o para aliviar nuestras conciencias?

Mi abuelo me ha contado millones de veces la misma historia. Él nació en Gabón y se crió en el umbral de la pobreza. A los 15 años lo intercambiaron por un cargamento de tabaco procedente de América y, como mercancía en la que se había visto convertido, partió rumbo a América. Alejado de su familia, trabajó como esclavo durante décadas, hasta que los achaques de su débil salud le salvaron, pues le desecharon por su inutilidad. En realidad, sé que me oculta información y jamás ha querido relatarme con detalles del trato vejatorio que recibió. Siempre esbozaba una sonrisa de medio lado y me decía “ahora, a dormir”.

Ahora piden perdón, ahora. No estoy de acuerdo con eso de que “más vale tarde que nunca” valga para todo. Y lo hacen por lo cometido durante un período de tiempo exacto: 1865- 1960. Se han debido de olvidar de los afroamericanos inocentes que mantienen en prisiones abarrotadas; o de los afroamericanos a los que se niegan decenas de trabajos diariamente; o de la cantidad de siglos en que fuimos comparados con animales de carga. Y no ya de los afroamericanos, también se han debido de olvidar de los indios, los hispanos…Pero eso ya no es su problema. Ya han cumplido o, al menos, ya pueden dormir tranquilos si es que alguna vez no han podido hacerlo, que lo dudo. El titular llenará sus medios de comunicación y creerán que han crecido como Democracia.

No pretendo jugar a meterme en la piel de alguien negro o blanco, pues para eso ya está Michael Jackson. Tampoco es una historia irreal porque, desgraciadamente, muchos grupos minoritarios han sufrido y, lo que es peor, sufrirán alguna discriminación por la razón que sea. Y, si no hay ninguna, a alguien se le ocurrirá la manera de seguir privando de derechos fundamentales a algún colectivo. Y alguien encontrará su momento para pedirles perdón, aunque ni siquiera sea para aliviar sus conciencias. Para que luego digan que el ser humano es extraordinario.

C. Cartes, La Croaca, Oviedo, 30 de julio de 2008

jueves, 10 de julio de 2008

El G-8 no asume culpas en la crisis de los alimentos

Enlace a la noticia aquí

Léelo escuchando Alibi, porque nos hace falta una buena excusa para explicar la situación de este mundo.


Érase una vez un mundo al revés. Estaba formado por algo más de 6000 millones de personas, de las cuales alrededor de 3000 millones sobrevivían con dos dólares diarios. Una de esas personas moría en alguna parte del mundo cada cuatro segundos, lo que incluía diariamente una suma de 26. 000 niños menores de cinco años.

Mientras 40 países, la mayoría en África y Asia, luchaban contra emergencias alimentarias que necesitaban la ayuda del exterior, la otra parte de este mundo al revés disfrutaba con su sobreexceso de productos. Compraba más de lo que consumía y desechaba unos 20 millones de euros en comida al año, con lo que más de 100 millones de personas se podían alimentar. A nivel global, este mundo en conjunto podía alimentar a 12. 000 millones de personas con el volumen de comida que producía si no fuera porque 37 millones de personas malvivían con salarios miserables y, otros tantos, ni siquiera conocían lo que la palabra “salario” significaba.

El arroz, el maíz y el trigo, base de muchos alimentos, habían visto duplicados sus precios en menos de un año. Esta era la realidad del mundo al revés del siglo XXI, cuya principal dolencia era la hambruna.

Mientras tanto, los representantes del G8 decidían reunirse para tratar de buscar soluciones a este problema. Y no hay mejor manera de hacerlo que celebrando un gran banquete. Ironía a modo de entrante. 25 chefs preparando una lista interminable de platos que suponemos aportarán los nutrientes necesarios para que nuestros dirigentes encuentren las soluciones adecuadas al hambre en el mundo. Dejamos morir a millones de personas de hambre al cabo del día pero, si no le importa, prefiero degustar antes la crema de nécoras para ir abriendo el apetito.


Este loco mundo siguió girando de esta manera durante muchos años. Sin embargo, un día la situación cambió. El final de este cuento os lo contaría, pero prefiero que seamos nosotros quienes lo escribamos y quienes lo adaptemos a la realidad.

Esta vez no es ficción, sino hechos reales sin envase, al natural. Aunque todo esto, desgraciadamente, no es surrealismo.

Renacuajo

La Croaca, 10 de julio de 2008




lunes, 30 de junio de 2008

La gloria para el mejor.



España conquista Eurocopa


Operación salida con el depósito 18 € más caro y la luz en máximos



No leas. Mira las imágenes


Alegría y tristeza, desenfreno y reflexión. Todo está conectado. Lo del precio de la gasolina no importa mucho. Simplemente nos recuerda que algo empieza ahora.


Porque muchas veces sobran palabras y porque todos sabemos a lo que nos referimos hoy 30 de junio. Porque por primera vez habla una narradora en 1ª persona, real y homodiegética.

Corto y cambio.


Renacuajo

La Croaca, 30 de junio de 2008

viernes, 20 de junio de 2008

Un perturbado roba un uniforme de mosso de una comisaría de Lleida y se pone a 'patrullar

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Léelo como si tú fueras él.

- Vamos, circulen, circulen.
- Sí que nos vamos, pero a tu casa. Todo ha pasado, tranquilo.

Estaba harto. No lo aguantaba más. Cuando no eran los policías, eran los alcaldes los corruptos. La semana pasada se quedó sin poder comprar la media docena de huevos con Omega 4 que acostumbra a comprar todas las semanas desde hacía tiempo. Por culpa del paro no había comida en el supermercado. Podía tolerar cualquier cosa, pero sus huevos eran intocables.
Decidió que era hora de ponerse al mando del aparato del Estado. Lo haría solo. No tenía miedo a nada ni a nadie. El país cambiaría a partir de ese momento.
Su mano derecha, temblorosa, empujó la puerta trasera de la Comisaría. El que parecía un conocido ladrón callejero conducido por un agente; uno que pagaba una multa por comportamiento inadecuado en la vía pública; lo de siempre, pensó. Se dirigió a una de las dependencias: “Vestuario masculino”, decía. Las taquillas estaban cerradas a cal y canto. Lógico, se dijo a sí mismo. Metió la mano en el bolsillo derecho del pantalón y encontró una de las horquillas que su antigua novia se iba dejando por todas partes. Acostumbraba a llevar siempre una consigo; nunca había superado la ruptura y le recordaban a ella. Siempre pensó que alguna vez le servirían para algo. Ahora comprendía que esa horquilla era su salvación. Forzó una de las cerraduras. Allí estaba. Un uniforme impoluto, planchado y doblado, con su gorra. En el estante superior estaban la porra, la pistola y las esposas. El mundo se rendía a sus pies.
Hecho un pincel con su nuevo uniforme hizo el recorrido a la inversa. Eso sí: ahora saldría por la puerta principal. Sus “compañeros” le saludaban y él respondía con un movimiento de cejas, lo típico que se hace cuando te encuentras a esa persona que ves muchas veces a lo largo de un día.
El camino que tenía que recorrer era largo. Había muchas cosas que hacer pero, lo primero era lo primero. Respiró hondo, tragó saliva y se colocó en una de las desembocaduras de la Calle Mayor, una de las partes de la ciudad donde el tráfico era más denso. De pronto, dos manos lo agarraron bruscamente por el hombro; de hecho, le hicieron daño.
Dicen que es un perturbado, que no estaba en su sano juicio pero, ahora más que nunca, creo que es la persona más coherente que jamás he conocido.

Renacuajo

La Croaca, 20 de junio de 2008

jueves, 12 de junio de 2008

La hija-nieta mayor de Fritzl se reúne con su madre y sus hermanos tras salir del coma inducido



Léela en silencio y con la puerta cerrada


A veces siento un dolor muy agudo en el pecho. Y no sé por qué. Otros días tengo la impresión de que la cabeza me va a explotar. También estoy acostumbrada a que unas manchas rojizas invadan mi cuerpo de la cara a los pies. Me pican, son molestas,pero he aprendido a vivir con ellas. Cuando no me salen es como si las echase de menos.

Últimamente no hago más que soñar con puertas abiertas. Me agobio y pido a una figura que no reconozco que las cierre. Es un señor de avanzada edad con una cara borrosa. Jamás he podido ver sus facciones, pero le pido que las cierre porque me dan miedo las puertas abiertas. Desde que nací, según dicen en 1989, sólo he visto un lugar. Siempre estaba cerrado. Estaba flanqueado por unas ocho puertas de acero. Supongo que debe de ser lo normal. Echo de menos la lámpara de luz ultravioleta. Debería pedir que me la devolviesen. El sol no me acaba de convencer.

Hace días he despertado del coma. Según las personas que me atienden con tanto cuidado mis primeras palabras han sido: “Hola, una nueva vida”. Yo no recuerdo haberlas dicho, pero a estas personas sí que les he podido ver la cara. Debe de ser que ya estoy bien. Veo las cosas de otro color cada vez que pienso que podré realizar un viaje en barco. Me apetece.

Desde que abrí los ojos, una mujer me intenta explicar a diario la que dice que es mi historia. Mi padre es también mi abuelo, que también es el padre y el abuelo de mis cinco hermanos, con los que compartí todo este tiempo. Todos los días, con mucha paciencia, me repite lo mismo. No lo acabo de comprender. Mi cuerpo, sin motivo alguno, se bloquea entonces. Lo único que puedo hacer es explorar con mis ojos toda la habitación hasta que se clavan en los de mi madre. Ella es la única que me comprende y la única de la que me fío de verdad. Y tengo motivos. Era la que siempre estaba conmigo cuando me levantaba, cuando comía, cuando leía, cuando me acostaba. Nunca me ha dejado sola; ni a mí, ni a mis hermanos. Le debo mucho más que mi vida. Ella es mi vida.


Todos dicen que es un milagro recuperarse de un fallo multiorgánico. Estuve a punto de morir, aunque eso a mí no me preocupa mucho. De hecho, creo que ya he estado muerta; muerta todos y cada uno de los días de mis 19 años de vida, iguales, herméticos, monótonos, grises y aburridos.


Recanuajo

La Croaca, 12 de junio de 2008

miércoles, 4 de junio de 2008

'Every breath you take', el 'single' más sencillo de The Police, cumple un cuarto de siglo



Enlace a la noticia


Léela escuchándola.


Sí que estaban cambiando las cosas. Yo cada vez entendía menos el mundo en el que me encontraba inmersa. Algo que, por cierto, sigue igual.

La barbarie, lejos de terminarse, resultaba cada vez más irónica. El recién estrenado año comenzaba con una sucesión de atentados contra las tropas soviéticas en Afganistán y, como resultado, 30 afganos acaban asesinados por sus propios compañeros. Ariel Sharon decide dimitir como Ministro de Defensa de Israel. En realidad eso a mí ni me iba ni me venía. Apenas nos habían dejado consultar un mapa del mundo en 38 años. Un grupo terrorista, el IRA, mataba a 6 personas y hería a un centenar en Londres. Una locura. Mientras tanto, “El Imperio del Mal” nos amenazaba a todos según, como no, palabras del presidente del mundo, un tal Ronald Reagan, que lo único que hacía era complicarnos la existencia a todos. Su último invento: un Sistema Estratégico de Defensa, algo que nadie sabía en qué consistía exactamente, no se qué de la “Guerra de las Galaxias”. A saber. Una mujer, de nombre Margaret Thatcher, conseguía una aplastante victoria en las elecciones británicas. Una señora en el poder, algo incomprensible para nosotros, que empezábamos a salir de una dictadura de 40 años.

Por si esto fuera poco, Björn Borg anuncia que dejará de deleitarnos con su magnífico tenis. Después de ganar nada más y nada menos que 5 veces Wimblendon dice que se va, que lo deja todo. Ese día, me acuerdo como si fuera ayer, empezaban a anunciar unas cosas que se llamaban CD. Bueno, en realidad era una voz inglesa, pero que acortaron a CD para que gente como yo lo pudiera entender. Ahora suena a risa, pero entonces nos costó años llegar a utilizarlo. Menos mal que “El equipo A” llegaba a nuestras vidas para mostrarnos el buen camino. Desde que me enganché a esa serie, no sé como explicarlo, pero los astros se alineaban a mi favor, y los planes me salían siempre bien. Me encantaba.

Nuestro país empezaba a salir del pozo sin fondo en el que habíamos vivido durante tanto tiempo. Médicos especializados conseguían con éxito realizar el primer trasplante de hígado y de páncreas. Ya no tendríamos que renunciar al vino del aperitivo. Si nos poníamos enfermos, nos cambiarían el hígado. Bueno, al menos eso era lo que yo pensaba desde mi ignorancia, que no contemplaba las interminables listas de espera de la Seguridad Social. Pero bueno, eso es harina de otro costal.

Luis Buñuel, ese director de cine que hacía cosas tan raras, se moría. Joan Miró también nos decía adiós. Woody Allen estrenaba “Zelig”, yo estudiaba al ritmo de “Sweet Dreams” de Eurythmics y la calidad literaria de nuestro Rafael Alberti se veía reconocida con el Premio Cervantes.

Seguramente habréis echado de menos anécdotas de la movida madrileña, pero es que yo por aquel entonces era una humilde provinciana que nada sabía de esas cosas; nada que ver con lo que me he convertido ahora.

Todo eso pasaba al tiempo que una canción me decía “a cada paso que des te estaré observando”. Desde entonces han pasado 25 años, todo un cuarto de siglo. No sé por qué, pero yo me siento tan joven como entonces. Será el poder de la música.

C. Cartes


La Croaca, 4 de junio de 2008



martes, 27 de mayo de 2008

La Junta de Myanmar saca adelante su referéndum en las zonas del desastre

Léela con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la mano y como si taosalamandra no hubiera escrito sobre la misma realidad.

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15 años, 1,70 cm, tez oscura y ojos negros. Eso que los occidentales calificaríamos “de atractivo exótico”. Su situación, quizás no tanto. Ha perdido a sus padres, sus hermanos están desaparecidos y su casa forma parte de los escombros. Por si esto fuera poco, los militares del gobierno han estado más preocupados estos últimos días de sacar adelante la polémica consulta que de la catástrofe que ha asolado la vida de millones de personas. Ah! Tiene nombre propio pero, que más nos da, si para nosotros no es más que uno de esos muchos que provocan que cambiemos de canal cuando aparecen en un vídeo del telediario. Claro, es que no estamos para miserias humanas. Con lo nuestro tenemos bastante.

Dolor, desesperación, impotencia y una lista que se podría alargar eternamente hasta fundirse con la línea del horizonte.

Myanmar, la antigua Birmania, contempla cómo las cifras bailan constantemente y, lo que es peor, siempre en aumento. El secretismo que mantiene la dictadura impide la transmisión de datos. Se habla de 25. 000 muertos y el doble de desaparecidos. Muchas vidas se han perdido tras las primeras horas del desastre, que eran de especial relevancia para ayudar a los atrapados bajo los escombros.
Es uno de los países más pobres y sufre el mal del tercer mundo: riqueza de recursos económicos echada a perder por la mala gestión de las autoridades, más preocupadas por mantener un régimen represivo y arcaico. Sus víctimas soportan una inflación anual del 35 % que tienen que afrontar con un dólar al día.
Un millón y medio de birmanos ha vuelto a nacer tras sobrevivir al devastador efecto del ciclón pero, lejos de poder alegrarse, su impotencia aumenta a cada minuto al ver cómo los militares saquean las pertenencias que encuentran en los cadáveres de sus familiares. Los soldados tienen armas; la población, miedo. El país está aislado y las comunicaciones con el exterior son una utopía.

La Junta Militar acepta la llegada de ayuda internacional, eso sí, siempre y cuando sean los militares quienes la administren. En pleno siglo XXI, un gobierno formado en 1962 no sólo ha mantenido bajo la más dura represión y la extrema pobreza a todos los habitantes de un país, sino que se niega a salvar vidas o socorrer a las víctimas de un ciclón. No les advirtieron, no evacuaron las zonas que corrían el riesgo de sufrir las consecuencias de este desastre cuando pudieron y ahora, a la vez que amontonan los sacos de víveres- llegados en primer lugar de Tailandia y China, por eso de que son países “amigos” del régimen birmano- se ocupan de desarrollar la línea política adecuada que mantenga a la dictadura en el poder el máximo tiempo posible. Entre una gestión y otra desalojan a los vecinos de sus casas con la excusa de comprobar el estado de los inmuebles; el objetivo real, llevarse todo lo que encuentren a su paso.
Semanas después del desastre, la Junta Militar se niega a aplazar un referéndum y convoca a las urnas a la población; no a toda, pues un tercio se debate entre la vida y la muerte. Mientras tanto, los del primer mundo nos compadecemos de ellos, rezamos para que nunca nos pase lo mismo a nosotros y pasamos impasibles las páginas de internacional del periódico con la excusa de que las imágenes de lo ocurrido pueden dañar nuestra sensibilidad.
Sus miles de exiliados políticos consiguieron huir de uno de los gobiernos más corruptos del mundo y lloran ahora a quienes se han quedado bajo las aguas. Expertos de la Cruz Roja y ACNUR han sido enviados a la zona afectada. Los primeros intentarán que las ayudas desbloqueadas por la federación internacional vean la luz y los segundos, por su parte, lucharán por atender a los refugiados que, desgraciadamente, van camino de convertirse en uno de los colectivos más numerosos.

Los alimentos escasean, los precios están por las nubes, el número de muertos crece sin parar y, lo peor, hace falta que ocurran catástrofes de esta índole para que Occidente reaccione. La gente que habita los países menos desarrollados del mundo ha tenido la desgracia de vivir desde finales del siglo XIX subyugados por las ansias de los imperios coloniales que, una vez rendidos, dejan estos países viviendo en la anarquía que ellos mismos se habían encargado de sembrar. Jamás podremos paliar el daño hecho pero, al menos, ayudémoslos a salir de la miseria y la desolación.

Aunque simplemente sea por aliviar nuestras conciencias.

Por nosotros.

Por Asha. Así se llama.

Renacuajo

La Croaca, 27 de mayo de 2008

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