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domingo, 13 de julio de 2008

La Universidad de Salamanca muestra un preservativo encontrado en un libro del XVI

Léelo pensando en dos chonis universitarias del siglo XIX
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-Tía, menuda tarde la de ayer.
-¿Ah sí? ¿Otra vez de juerga con… ?
-Sí tía, no te lo puedes ni imaginar. En la facu, en el aula de “Fundamentos del Desarrollo Científico”
-¿Qué dices tía?
-Te lo juro, además cuando quedamos ya venía caliente. Porque me había dicho que se iba la biblioteca, pero de camino se encontró con unos amigos y estuvieron discutiendo de no sé qué de formación de estados nación.
-Ah, sí, algo de eso he oído…
-Y nada, me empezó a quitar el corsé, después la falda, el cancán, las enaguas, las medias, la faja…total que cuando empiezo a quitarle ese pantalón que parece de tela de cortina ¿sabes cuál te digo? que le acaba de hacer el sastre, se abre la chaqueta, y veo que saca como una especie de saquito…
-¿Y qué era?
-¿Te lo puedes creer tía? Me dice que es un trozo de tripa de cerdo. “Para que no te quedes encinta y yo no me contagie de nada” me dice tan fresco, claro, como ahora están todos tan obsesionados con la medicina…
-¿Pero tú no te estabas tomando la píldora?
-¿Pero qué dices tía? Que hemos avanzado mucho en medicina, pero eso no se inventa hasta el siglo que viene, por lo menos.
-Yo qué sé, tía.
-Total, que se lo pone y bueno, no estaba mal la cosa, un poco áspero y tal y cuando estábamos en el momento, tía, empezamos a oír voces fuera, claro, los de “Corrientes de Pensamiento de la Revolución Industrial”, que tenían clase a esa hora.
-¿Y tú qué hiciste, tía?
-Pues nada, sólo me dio tiempo a ponerme las enaguas.
-¿Y él qué hacía?
-Él nada, sólo se preocupaba por el artilugio ese. Y como no había dónde tirarlo lo tuvo que guardar en el manual de medicina
-Qué asco tía.
-Ya ves. Tanta higiene y tanto no contagiarse de nada, y al final va a suspender “Principios Básicos de la Medicina”, porque ya no hay quien abra ese libro.
-Qué putada, tronca.
-Ya te digo.



Taosalamandra
La Croaca, 13 de julio de 2008



viernes, 4 de julio de 2008

Cinco niñas se fugan de un centro de menores de Córdoba tras denunciar maltrato

Léelo sin tener demasiado en cuenta a la autora por lo macabro de la historia. Después lee la noticia, y decide si es más escalofriante la realidad que la ficción

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- ¿Has leído esto? En paradero desconocido dicen... - una sonrisa entre cruel y sucia se esboza en su repugnante rostro

La sombra sentada a su lado, en el asiento del copiloto, no parece tan convencida. Se frota la frente con el dorso de la mano, en un ademán de librarse de culpabilidad.

- Y tú no te quedes ahí pasmado - repite la voz tosca - échales un vistazo y asegúrate de que no se muevan ni un pelo y que no digan ni "mu". Nos lo vamos a pasar bien esta noche.


Taosalamandra
La Croaca, 4 de julio de 2008

martes, 24 de junio de 2008

Contraespionaje digital español ante el empleado insatisfecho

Léelo, atendiendo al doble sentido del titular y sin reparar demasiado en la calidad del dibujo


Pincha en la imagen para verla en grande

domingo, 15 de junio de 2008

No era un OVNI, sino un remache metálico

Léelo con las ventanas bien cerradas, por si acaso

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Al filo del alba, cuando la bruma rezagada aún se resignaba a abandonar las entrañas de los trigales, un disparo quebrantó la aurora.

De nada me sirvió intentar persuadirle de que no trajera a casa ese viejo cacharro, que amenizaba las noches con los fatídicos sucesos del día, y que revestía el vacío de las tardes a la sombra de un implacable sol con su impetuoso eco procedente del salón. Iba a ser el fenómeno del vecindario, decía él, y no andaba mal encaminado porque pronto los vecinos comenzaron a reunirse a las puertas de la casa mientras a él se le dibujaba la sonrisa de triunfador, que dejaba averiguar un orgulloso “te lo dije”. Y así fue hasta que una tarde del cuarenta y siete, el andrajoso aparato anunció que los habían visto allí arriba. Entre los murmullos de desdén – “bah embusteros” – de los viejos y las miradas atónitas de los niños, él se volvió loco. Cogió la vieja radio y con la huella del terror impresa en la cara, la reventó contra la pared. Después terminó de hacerla añicos con violentos pisotones. La garganta colapsada por el pánico, que no le permitía emitir un solo indicio de temor. Cogió los restos de la radio y echó a correr campo a través entre los trigales, dejando su rastro quejumbroso tras de sí, hasta que llegó al punto más alejado de la casa, y la enterró allí.

Cuando volvió, ebrio de miedo aún, dijo con los ojos clavados en ninguna parte que quienquiera que viniese desde allí arriba no iba a atravesar la puerta de la casa, que nadie iba a hacer nada a su mujer y a su niño y que él se ocuparía de ello. Con el pulso aún tembloroso, cogió la escopeta de detrás de la puerta y se sentó en el rellano a esperarlos. Con el arma en el regazo y el rostro corrompido por las lágrimas, comenzó a repetir un insistente “nadie va a venir desde allí arriba” que hacía las veces de nana en la oscuridad de la noche. “Nadie va a venir desde allí arriba”, repetía.

Un disparo quebrantó la aurora y a mí el sueño me pilló desprevenida. Me abalancé hacia el rellano y lo único que quedaba de él era su sombra atormentada. Presa de la histeria, corrí a buscarlo entre los campos, mis gritos alarmaron al vecindario, mientras el llanto del niño que se había despertado hambriento convertía la atmósfera aún más insoportable. Lo busqué hasta en el último metro cuadrado de la hacienda, pero no había ni rastro de sangre, ni de su escopeta, ni de su cuerpo inerte. Se lo habían llevado los de allí arriba. Decía que venían a por nosotros, y se lo llevaron a él. Candela la viudita, me empezaron a llamar. Candela la viudita loca que en pleno mayo mandó a recolectar la cosecha para dejar el terreno despejado y convencerse de que a su marido se lo habían llevado de verdad. Candela la viudita a la que se le apagaron los ojos de no poder dormir por tenerlos alerta siempre mirando al cielo, esperando a que ellos volvieran y lo trajeran de vuelta. Candela la viudita triste, a la que lo que más le pesaba era no haber encontrado la escopeta para que también a ella se la llevaran allí arriba y poder encontrarse por fin con él.


La Croaca, 15 de junio de 2008

Taosalamandra

sábado, 7 de junio de 2008

Un hombre intenta matar a su pareja apuñalándola por la espalda

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Léelo sin que te recuerde a esta canción

No me intimidaste anoche con tus ridículos lloriqueos. No me das ninguna pena ahora cuando me miras a través de las lágrimas que brotan de tus moratones, mientras barres los restos de sangre y vidrio, de cuando estallé mi mano contra la ventana. Maldita puntería.


La Croaca, 7 de junio

Taosalamandra

viernes, 30 de mayo de 2008

México lucha por salvar una lengua que sólo hablan ocho personas



Lee esta entrada sentado en una butaca, a ser posible

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Acto Primero, Escena 1

(Agolpados en la línea que separa el pequeño publado del resto del mundo, periodistas, investigadores y curiosos aguardan impacientes a que el día amanezca y las puertas de las casas se abran)

PERIODISTA: Nos encontramos en Santa María de Ixcatlán, en el estado mexicano de Oaxaca, la cuna del xwja, lenguaje que actualmente hablan tan sólo ocho personas. Tenemos a esos ocho habitantes hoy con nosotros y vamos a preguntarles qué opinan acerca de la insólita pervivencia de su lengua.

(Aparecen en escena ocho hombres y mujeres, menudos, risueños y ataviados con vistosos ropajes. Rozan los ochenta. Un periodista, un cámara y un fotógrafo les asaltan a la puerta de sus casas. Los curiosos cuchichean al fondo)

PERIODISTA: Por fin han salido de sus casas y estamos ante los ocho habitantes que quedan vivos en Santa María de Ixcatlán. (agarra a uno de ellos amistosamente del hombro) Este que aparenta ser el más anciano del poblado nos va a contar algo sobre su peculiar idioma.

(Los ixcatecos callan. Se miran los unos a los otros, desconcertados. No parecen haber entendido nada)

PERIODISTA (confuso pero con un entusiasmo falso en la sonrisa): Señor, esta semana hemos conocido la noticia de que el vuestro, siendo uno de los más antiguos, es un idioma en peligro de extinción ¿Tiene algo que decir acerca de ello? ¿Cómo querría que lo recordaran?

(Los ixcatecos callan. Observan la multitud expectante. Se miran los unos a los otros desconcertados e inquietos)

PERIODISTA (desesperado, arrastra a escena a uno de los investigadores): Inténtalo tú.

INVESTIGADOR (carraspea y dota a su voz de un tono erudito y profundo): Los escasos hablantes y la ínfima evolución semántica, sintáctica y pragmática de su lengua, la sitúan al borde de la lista de idiomas en desuso o lenguas muertas. Ya saben, como bien ha dicho el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, las lenguas mueren por desuso, silencio e indiferencia. ¿Me entiende? ¿Hay algo que quiera decir en favor de la pervivencia de su lengua?

(Los ixcatecos observan la multitud expectante, que da un paso hacia delante a la espera de una respuesta. Los ixcatecos callan)

PERIODISTA (zarandeando a uno de ellos): ¡Maldita sea! ¡Podría cubrir mil historias más suculentas que la vuestra y la de su mierda de lengua. Recorro medio mundo para llegar hasta aquí ¿y no me va a decir ni una sola palabra? Podría estar ganando millones con cualquier otra exclusiva, o incluso probar suerte desplazándome unos pocos kilómetros para encontrarme con otro estúpido poblado como este, con otros ocho estúpidos habitantes y otro estúpido idioma echado a perder!

(Los ixcatecos callan. Una lágrima recorre los octogenarios surcos de sus rostros. La multitud, alarmada, aguarda por fin una respuesta)

PERIODISTA (furioso): ¿Es que no sabe decir ni una sola palabra más que en su insignificante lengua?

(Los ixcatecos callan, se encongen de hombros y hacen mutis por el foro)



Taosalamandra
La Croaca, 30 de mayo de 2008

jueves, 22 de mayo de 2008

La paranoia es ley en Myanmar


Lee esta entrada: justo después de mirar la imagen

Como cuando en Macondo comenzó la insaciable lluvia y no cesó en cuatro años, el aguacero cayó con la misma intensidad pero en apenas pocos días, esta vez sin mariposas amarillas ni gitanos redentores.
Antes de ver los cimientos de la casa ahogados en el lodo, antes incluso de ver a los niños acarrear enormes cubos de agua turbia, con los pies de plomo en el barrizal, alguien arrancó la puerta de las visagras, invadiéndome y alentando aún más mi confusión. Llevaba traje, lo recuerdo bien, no llevaba armas y hacía alarde de una severidad casi militar. Maniatado y amordazado, me relegó al último rincón del sótano, justo después de arrancarme los ojos para que a partir de entonces no pudiera ver lo que realmente sucedería, y para que cuando me viesen no supieran a donde mirar.
Mudo y ciego, quedé condenado al tormento de escuchar el llanto de mi pueblo despojado del último resquicio de vida. ¿Acaso nadie iba a acudir en su ayuda? Al otro lado de la puerta mi verdugo lidiaba su lucha consigo mismo, sin dejar de hablar de un tal Nargis e incluyendo rotundas negativas tras el nombre, lo que me dejaba vislumbrar que jamás me liberaría de mi soga bien tensa al rededor del cuello. Cuando el señor trajeado se rindió llegaron por fin ellos. Ya no había nada más que salvar a parte del horror de la tragedia.


La Croaca, martes 22 de mayo de 2008
taosalamandra
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